¿Quienes Somos?

Integrado por MHOL-ULB, Colectivo 13 Brujas, Secretos al Corazón y activistas independientes en la lucha y defensa de los derechos humanos de lesbianas y bisexuales. Afirmamos que como movimiento LTGB en el Perú somos y siempre debemos ser las protagonistas en esta lucha; y que nuestras demandas deben ser expresadas con la voz de todas/os los que abogamos por una sociedad plena y respetuosa de la diversidad sexual.


Encuentros y desencuentros feministas

miércoles, 15 de abril de 2009

Boletín Generando del Instituto Runa de Desarrollo y Estudios sobre Género Año 3 No. 19. Lima Abril 2009
Encuentros y desencuentros feministas
Bethsabé Huamán Andía
La Ciudad de México fue el escenario de dos eventos latinoamericanos que involucraron a 1amplias comunidades de mujeres feministas. El Encuentro Feminista Autónomo que se llevó 2a cabo del 12 al 15 de marzo y el XI Encuentro Feminista Latinoamericano y de El Caribe del 16 al 20 de marzo. Ambos se desarrollaron en distintas partes del centro histórico de la ciudad. El primero en el local de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el segundo en el Ex Convento Regina, donde se llevaron a cabo los paneles y talleres, así como en el Ex Convento Teresa, donde se realizaron las actividades culturales.
El propósito de este artículo es hacer un balance de estos eventos, desde mi mirada particular y personal, que no se define ni como feminista autónoma, ni como feminista oficial, sino como una feminista de a pie, como cualquier otra. Tampoco se trata de un análisis académico, histórico o una investigación que busca de manera exhaustiva hacer un recorrido de lo que estos encuentros implican en relación con los que les precedieron. La posición desde la cual escribo estas palabras es la de mi primera experiencia en espacios feministas consolidados, desde un ser y hacer feminista que se ha desarrollado y mantenido hasta ahora sólo en el día a día de lo cotidiano en sociedad (casa, trabajo, amor). No pretendo que esta lectura de los hechos se sobreponga a otras sino, por el contrario, que enriquezca otras miradas, otras impresiones y otras vivencias de estos encuentros, desde una mirada crítica que nos permita cuestionar nuestro propio hacer feminista.
El autónomo
Desde la convocatoria, este encuentro se planteaba en oposición al XI Encuentro Feminista y por tanto no se cobraba cuota de inscripción, se realizaría y se alojaría a las participantes en casas particulares o centros solidarios, se proponía como un acto comunitario (dando apoyo a quienes lo necesitaban e intentando repartir tareas para aminorar gastos), se planteaba como punto de reflexión principal el mismo hacer feminista y en efecto tenía una interesantísima agenda de discusión y metodológica que fue lo que llamó mi atención y decidió mi participación.
El primer día se inició un poco tarde debido a que hubo que limpiar el local porque se encontraba en desuso y la acumulación de polvo era bastante, así que tomó tiempo habilitar los espacios de discusión, el auditorio y el baño, para estar todas cómodas. Esta labor estuvo a cargo de la comisión respectiva y de algunas otras compañeras que se ofrecieron a ayudar. En la tarde, después de la comida, que diferenció menús vegetarianos y no vegetarianos, nos reunimos todas en el auditorio. Se trataba de alrededor de 150 participantes de distintas partes del mundo: Guatemala, México, País Vasco, Honduras, Perú, Argentina, Brasil, Francia, Bolivia, Chile, Italia, Canadá, etc. 1
http://www.feministasautonomasenlucha.blogspot.com/ 2 http://www.11encuentrofeminista.org.mx/jf/index.php http://www.runa.org.pe/
Se establecieron los principios sobre los cuales se iba a trabajar (como puntualidad, respeto, solidaridad, entre otros) y se realizó la primera dinámica de presentación. Según el nombre que te tocó en el programa, con gestos, mímicas o sonidos, pero sin palabras, tenías que encontrar al resto de tu grupo. ue divertido, la más difícil me pareció rarseetc. Al juntarnos en grupo, teníamos que presentarnos, decir qué esperábamos del encuentro y hacer una presentación creativa en tres minutos que recogiera lo que había salido de las intervenciones de cada una. icimos una suerte de rap con las palabras claves de lo que hubo en común en nuestros discursos. Las otras presentaciones estuvieron muy divertidas y creativas igualmente.
Seguidamente, algunos grupos de feministas de larga trayectoria como Mujeres Creando (Bolivia), Las Chinchetas (República Dominicana), Las Cómplices (Chile, México, Guatemala), Memoria Feminista (Chile), contaron su recorrido como feministas autónomas. Fue muy interesante recuperar parte de una historia desconocida para mí. Para finalizar el primer día, se dio paso a la presentación de libros (Hilando fino. Desde el feminismo comunitario de Julieta Paredes, Desobedientes de varias autoras, Mogrovejo, Pessah, Espinosa, Robledo, editado por En la frontera; entre otros), muy interesantes todos, sólo que nos dejaron la miel en la boca para leerlos. Este espacio me pareció muy productivo, la recuperación de la historia de los feminismos latinoamericanos (de viva voz), los debates, los aciertos y desaciertos, los aprendizajes que se han cosechado y que muy pocas veces pueden ser transmitidos. Me hubiera gustado que también muchas de las participantes que venían de trayectorias novedosas y creativas, a pesar del corto tiempo que llevaban en acciones feministas, tuviesen espacio para contar con mayor detenimiento sus propuestas, porque éstas sólo se compartieron entre los grupos de discusión que tenía un número reducido de personas y que luego no se socializaron al detalle en las plenarias.
El segundo día hicimos nuevo grupos y debatimos sobre las características del feminismo autónomo, las propuestas políticas y cómo era el accionar. Eso fue todo el día, almorzamos en grupo y de ahí se hizo la plenaria y el debate. En la plenaria se hicieron evidentes muchos puntos en común sobre lo que se entendía por feminismo autónomo y las propuestas políticas a continuar en acciones. Me sorprendí gratamente con estas coincidencias que en la discusión en los grupos parecían difíciles de concretar, pero se hizo un gran esfuerzo de conciliación. Sin embargo, el debate fue cansado porque giró sobre temas ya superados, en teoría, como si se deben incluir hombres en el feminismo. Además yo no sé por qué se debatía eso si ningún hombre, que yo sepa, estaba peleando por entrar; aunque el tema había salido de la intervención de alguna compañera. Fue una pena porque en la plenaria de verdad que surgieron muchos puntos en común sobre los que se pudo seguir construyendo para llegar a apuestas concertadas pero como el debate se fue por las ramas se olvidó lo que se había acordado en conjunto. Hubieron ese día dos dinámicas muy lindas, una para afianzar lazos de solidaridad , la otra para explorar el erotismo ; estuvieron súper chéveres y creo que lograron romper el hielo y generar mayor familiaridad entre todas.
El tercer día, el tema de debate eran las alianzas, el sujeto del feminismo, el lesbianismo como propuesta. Aquí sí no hubo tanto consenso, eran temas que sacaban a la luz puntos álgidos a debatir. A la hora de la plenaria hubo un grupo que incluso no pudo llegar a puntos mínimos y se dieron algunos enfrentamientos de posiciones antagónicas. Seguidamente se dio espacio para dos talleres, el más popular fue el de poliamor; las asistentes plantearon los conflictos de ir en contra de la monogamia obligatoria, los dolores, frustraciones pero también el enriquecimiento de experiencias que implicaba.
A lo largo de los debates y los grupos de discusión en los que participé pude percibir algunos 3 4grandes fantasmas que subyacían: la lucha contra las otras (Autónomas , Institucionales ) así como un rechazo al género como categoría y una imposición de la identidad lesbiana.
Quiero explicar aquí que coincido cuando se afirmaba que la palabra género había venido a invisibilizar las apuestas feministas, por lo que me parece válido volver a reivindicar una lectura, un accionar no desde el género, sino feminista. Sin embargo, en el devenir histórico creo que el género sirvió para ingresar a espacios vedados por una malainterpretación de lo que significaba el feminismo, entendido como un terrorismo; hay que recordar que la palabra feminismo se había vuelto un estigma, una mala palabra que cerraba puertas, especialmente a quienes recién se incorporaban a esta postura ideológica; por tanto, el viraje hacia el género, fue estratégico en su momento para permitir la entrada de este pensamiento a esferas que se resistían a un cambio como la política, la economía, la investigación científica. Sin embargo, ante la utilización estructural de este concepto, me parece válido volver a embanderar la apuesta política del feminismo. Coincido también que el género le ha sido demasiado útil al sistema, que se ha acoplado a intereses oficiales, pero no creo que se deba satanizar el concepto, ni darle el monopolio de la palabra a quienes han usurpado en la teoría y en la práctica un saber gestado desde académicas feministas o de aquellas que han apostado por reflexionar sobre la situación de la mujer en la sociedad. La teoría feminista ya ha atendido a esta compleja situación y ha desestabilizado el género, poniéndolo en cuestión. Lo que me recuerda la propuesta de Derrida, que todo punto medular de un sistema debe estar siempre en constante cuestionamiento, como viene ocurriendo con el concepto de género. Concuerdo también en que se ha aplicado mal el concepto de género, en casi todos los niveles de injerencia que ha tenido, pero eso no es culpa del concepto en sí mismo sino de una forma de utilización complaciente del mismo, apolítica y cínica. Creo que negar todos los aportes, utilidades y aciertos del concepto género es errado, como siempre es errado meter en un mismo saco, sin distinción, hechos que conllevan una mayor complejidad y de los cuales, haciendo un acercamiento crítico, se puede sacar enseñanzas que nos permitan ir hacia delante.
Sobre la imposición de la identidad lesbiana, no me refiero a una cuestión particular, personal de una u otra persona, ni mucho menos a ninguna clase de acoso sexual, real o ficticio. Me refiero a una inversión de papeles en los que se asume que todas deberían ser lesbianas, como la norma, por lo que si no lo son deben justificarse, disculparse y hasta ocultarse por la fuerza 3 En el Encuentro Autónomo, una persona que no participó en él, repartió el documento Feminismo Cómplices 16. México DF: La correa feminista, 2009; el mismo que puede ser revisado en
http://www.mamametal.com/ Aunque no se explicó en el Encuentro, el documento y conversaciones con otras feministas mexicanas hicieron de mi conocimiento que el grupo de las feministas autónomas había sufrido una escinción, del cual salieron algunas, mismas que organizaron el aludido Encuentro Autónomo, sin entroncarse con los anteriores (que al parecer fueron dos). Aquellas (Margarita Pisano, Andrea Franulic, Edda Gaviola, Ximena Bedregal, Rosa Rojas) dijeron Autonomíaencuentro de institucional porque no reconocían en este accionar similaridad con sus propuestas autónomas. 4 Con Institucionales se alude aquí a aquellas encargadas del XI Encuentro Feminista, muchas de las cuales pertenecen a ONGs y otro tipo de instituciones privadas o públicas.
con que esa identidad se erige como hegemónica. De modo que las heterosexuales, bisexuales, heteroflexibles o heteroconfusas quedan relegadas por sus identidades sexuales. Me parece que no se debe dar por sentada la orientación e identidad sexual de nadie, ni asumir una u otra como la adecuada, cada quien sabrá cuál es la que le satisface. Asimismo, se habló en algunos momentos de la identidad lesbiana no como el simple hecho sexual entre mujeres, sino como una posición política que sin embargo no hubo espacio para que se perfilara y planteara abiertamente. Me hubiera gustado mucho poder saber y aprender de esa posición política lesbiana. También me hubiera gustado que no se presentara como una postura hegemónica y vertical que limita los espacios de encuentro con quienes no comparten o no se encuentran en esa misma posición.
Un referente constante de muchos de los debates también fue la propuesta del feminismo comunitario que traen las compañeras de Bolivia. Sin embargo no hubo ocasión para que ésta se expusiera y se conociera a cabalidad, quedando así un gran vacío que impedía profundizar 5en la discusión suscitada a este respecto .
El cuarto y último día se empezó muy tarde, así que se decidió que se harían comisiones de trabajo para los puntos restantes: acciones conjuntas y formas de intervención en el XI Encuentro Feminista. De los cuatro días de convivencia me quedo con la fuerza maravillosa de muchas de las participantes, su personalidad desenfadada, su claridad de pensamiento, la frase oportuna, la sonrisa sincera, la voz en alto, las ganas de luchar. También creo que se fue consecuente con la forma de organización, colaborativa; con la posibilidad de que todas tuvieran oportunidad de dar su opinión, aunque me parece que se seguían considerando algunas voces más autorizadas que otras; creo que en este aspecto es difícil no desestimar a quienes no comparten horizontes de pensamiento común, al tiempo que se rescata la crítica constructiva o la acertividad de ciertas intervenciones.
Quizá en cuanto a los posibles errores a repararse señalaría la crítica y la autocrítica constante que debemos perseguir como ideal. El no asumir como ataque personal cuestionamientos que se plantean al conjunto, para así acortar el camino a los consensos. Mi propia impresión es que yo también llegué con muchos prejuicios y que sin duda en futuros encuentros tendré más capacidad de hacer las cosas de otro modo y de apoderarme mejor de los espacios, que son de todas, sin otorgar o perpetuar la autoridad de nadie, en busca de reales relaciones horizontales entre todas. 5 El feminismo comunitario como entiendo se plantea en Hilando fino, parte de dos premisas: las mujeres son la neoliberal para crear una verdaderpolítica de vida de cualquier mujer en cualquier lugar del mundo, en cualquier etapa de la historia que se haya El feminismo comunitario no se quiere pensar en contra de los hombres sino pensar a hombres y mujeres en relación a la comunidad. La recuperación de la cosmovisión chacha-warmi (hombre-mujer) que viene de la época preshispánica también reproducía desigualdad y opresión, porque la colonia a implicado sólo una continuidad del patriarcado precolonial y el occidental. La propuesta de la comunidad se plantea como una alternativa a la sociedad individualista, en el trabajo en cinco esferas que son imprescindibles para cambiar la vida y articular una complementariedad horizontal chacha-warmi: cuerpo, espacio, tiempo, movimiento, memoria. Cf. Julieta Paredes. Hilando fino. Desde el feminismo comunitario. La Paz: Asociación Centro de Defensa de la Cultura, CEDEC; Comunidad Mujeres Creando Comunidad, 2008.
Los aspectos más destacables del Encuentro Autónomo son la utilización de metodologías creativas, la posibilidad de que distintas personas, de lugares, generaciones y vivencias disímiles, pudieran acercarse a las feministas y que las mismas feministas, de distinta laya, puedan compartir sus experiencias; lo que espacios oficiales impiden por el alto costo de inscripción y por favoritismos (vamos a ampliar este punto cuando hablemos del encuentro oficial). Rescato sobre todo la propuesta de trabajo comunitario que no da privilegios a nadie y que además no perpetúa brechas de clase en las que aquellas con mayor poder adquisitivo pueden darse el lujo de pagar para que otras mujeres o personas hagan el trabajo duro (atención, limpieza, entre otros), repitiendo las mismas diferencias sociales con las que nos enfrentamos día a día. Mi propuesta sería incluso que esta modalidad se haga más radical y que todas sin distinción asumamos un rol en futuros encuentros para que también así se manifieste el compromiso con la propuesta feminista, evitando sólo discursos sin fundamentos. De este modo, estarían presentes aquellas personas que tienen la convicción de aportar a la lucha feminista, con compartir y discutir colectivamente; sería un filtro natural, distinto del que imponen los costos, los gastos y la posibilidad de acceder a financiamiento de agencias de cooperación.

XI Encuentro Latinoamericano y de El Caribe
La inauguración contó con las palabras de las organizadoras, algo de autocrítica a través del humor, un ritual andino a la Pachamama y la lectura del manifiesto del Encuentro Autónomo. El manifiesto no fue comentado y aunque no era algo planificado fue incluido en la relatoría del día, que se difundía por correo electrónica a las 1600 participantes, como si fuera un hecho cualquiera más, desestimando las duras críticas que se hacía al XI Encuentro.
Aunque no pude estar en todas las actividades culturales que iniciaron esa noche con la cantante Astrid Jadad y Las reinas chulas, estas mujeres no involucraban en su arte una apuesta polítique en México como en todos los países latinoamericanos hay expresiones artísticas que apuestan por un contenido ideológico de respeto a las mujeres y de nuevas formas de expresión que no repitan los argumentos del patriarcado, ni respalden sus fantasías de opresión y sujeción. Algunas interpretan estas intervenciones como de humor negro o ácido, mi postura personal es que no necesitamos ser más violentas, más agresivas, más crueles de lo que la realidad y su representación ya es con nosotras, porque entonces la posibilidad de subvertir se diluye al utilizar el mismo discurso que perpetúa la violencia y la opresión hacia la mujer. En ese sentido hubiera sido interesante que las organizadoras del encuentro buscaran hacer visibles esas nuevas propuestas, que seguro tendrán menos fama, menos glamour y menos público que las voces ya consagradas, pero que apostarían por un arte que represente y signifique modelos renovados de mujer; porque el arte también es político.
Los paneles que debían todos girar indefectiblemente sobre los fundamentalismos me parecieron desarticulados y aburridos. Algunas panelistas tenían ideas muy interesantes y críticas, mejor o peor dirigidas por las moderadoras, pero no dejaban de ser sólo planteamientos aislados que no lograron articularse en los grupos de discusión y que no conllevaron al final a un posicionamiento político o a acciones concretas en relación con los fundamentalismos que limitaron la discusión desde el feminismo. El hecho de que se haya circulado documentos sobre el fundamentalismo abría la sospecha de que no había una claridad sobre lo que los fundamentalismos son.
6En el artículo de Fabre , el fundamentalismo aludía a la defensa a ultranza de lo que se cree la pura ortodoxia, entronando una única forma de pensamiento que niega cualquier otra postura. El fundamentalismo, dice a su vez, surge desde el cristianismo como contraposición a los ideales de la modernidad: razón, libertad, progreso. Sabemos que esos mismos ideales fueron cuestionados por la postura feminista al criticar una razón basada en un sujeto masculino, blanco, occidental y heterosexual; al apostar por una libertad sólo para aquellos sujetos privilegiados y sustentada en una idea de progreso lineal y unívoca que no reconocía los contextos particulares del mundo no occidental. Así postulada parecería un retroceso poner en primer plano la postura fundamentalista que critica ideales ya desarticulados por las distintas disciplinas modernas (o postmodernas) y que pretende retornar a ideales medievales de organización del mundo (como la fe ciega y la obediencia a Dios), aunque curiosamente entroncados con el poder económico capitalista actual. En todo caso, creo que el punto crucial a dilucidar habría sido justamente esa alianza entre fundamentalismo y capitalismo. Esta discusión histórica y política sobre los fundamentalismos no se dio, sino que más bien se hizo una utilización trivial del término aplicado a toda postura cerrada y autoritaria, es así que en realidad lo que se hizo fue ponerle el nombre de fundamentalismo a toda experiencia y vivencia que limitara la libertad. Y así se llegó a ejemplos concretos, a críticas interesantes, pero que volvieron a ser reactivas en relación con los avances de quienes se oponen a las apuestas feministas y no pusieron en primer plano la lucha feminista como postura desde la cual afrontar la situación actual: ideológica, económica y social.
En los grupos de discusión en que participé surgieron algunas propuestas interesantes e ideas provocadoras para seguir pensando el feminismo y su accionar. La idea más interesante me pareció aquella de hacer una campaña sobre lo que era el feminismo, en las calles, en las paredes, con afiches, grafitis y otros medios, para ir en contra de los prejuicios y preconceptos que se tiene al respecto, afianzados y manipulados por los medios de comunicación y por los buen ejercicio de conciliar apuestas comunes y de no encerrarnos en nosotras mismas.
Un punto que también hubiera merecido un debate amplio fue la presencia de las personas trans. Aunque en algunos paneles se celebraba esta presencia, había un sector de las feministas que tenían sus reservas. Un altercado llevó a que una de las activistas trans convocara a una conferencia de prensa hacia fuera del encuentro y denunciara haber sido discriminada. Luego reconoció la manipulación de la que había sido objeto, pero con justa razón este hecho generó inconformidad entre las asistentes que supieron del mismo.
Por tanto, los dos grandes temas que estuvieron en el ambiente fueron la posición desde el feminismo autónomo y la incorporación de las identidades trans al encuentro, mismos que no fueron debatidos, no se dejaron oír argumentos, ni se permitió un fructífero intercambio de opiniones. Ello me hizo sentir que el encuentro se dio a espaldas de lo que ocurría en su interior, sin atender estas inquietudes y más bien invisibilizándolas. Como si el programa y la agenda fueran más importantes que las dinámicas de las mujeres presentes. Esa estructura 6 Fabre Zarandona,Artemia "Fundamentalismo en la actualidad"· Ver en página del XI Encuentro Feminista. inamovible y estricta me pareció negativa e impidió toda posibilidad de un diálogo y un debate amplio.
No me voy a manifestar ni a favor ni en contra de esta situación, simplemente creo que ante la falta de un diálogo alturado, se impidió la posibilidad de entendimiento entre los grupos trans y quienes cuestionaban su presencia. Aunque había una gran mayoría de personas que nunca nos hemos cuestionado la pertinencia o no de las identidades trans femeninas, simplemente las hemos asumido de manera natural y legítima, es necesario considerar algunos puntos que se mencionaron en una exposición de motivos que lamentablemente no se dio para el conjunto de las asistentes. En primer lugar, que el cuerpo de las mujeres tienen un recorrido histórico que no se está tomando en cuenta; que hay una imposición de agendas internacionales que impulsa esta incorporación (no surgidas desde el movimiento feminista); que en muchos casos se ha incorporado a las trans desde su autoconciencia femenina y no feminista; que se estaba forzando una polaridad feministas versus trans, cuando el diálogo debería darse entre las distintas posiciones del feminismo; que el tema del ser mujer está todavía en proceso y no se ha dado tiempo para seguir reflexionando, pareciera que las identidades trans tienen esto ya resuelto y anulan las posibilidades de seguir debatiéndolo; que hay una utilización mediática y sensacionalista de la presencia trans para desarticular el feminismo; que el feminismo como apuesta radical no se ha explicado desde la identidad trans.
Por su lado, las trans presentes recuperaban al feminismo como la ideología que las había impulsado a romper con las ataduras sociales para asumir su identidad, que dicha identidad le había otorgado a la reflexión feminista el problema de la materialidad del cuerpo y que los principales horizontes en común de lucha eran el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, la oposición al determinismo biológico del cuerpo, hablar del género más allá del cuerpo y poner en cuestión las corporalidades, así como la violencia, la opresión y el control que se ejerce sobre los cuerpos y los placeres de las personas trans que asumen la identidad femenina.
Estoy convencida de que el diálogo y el debate de estas posturas hubiera sido un aporte invaluable para los feminismos y que hubiera podido generar mayor claridad en las posturas personales y colectivas.
En la última fiesta tocaron las Kumbia Queers, cuya propuesta musical y performativa me pareció más acorde con el contexto del encuentro de lo que había visto hasta ese momento (en términos de espectáculos, porque sí es verdad que las instalaciones y expresiones plásticas tuvieron la intención de subvertir de algún modo los roles y la construcción de lo femenino). El día final, el viernes, pensé que era la ocasión de discutir en grupo lo que había ocurrido a lo largo del encuentro, pero no fue posible, se hicieron los informes respectivos y de ahí vinieron los manifiestos de todos los grupos y diversidades: indígenas, afrodescendientes, sindicalistas, trabajadoras sexuales, lesbianas y bisexuales, académicas, peruanas, jóvenes, trans, periodistas, cabareteras, socialistas, con discapacidad y una larga lista que demuestra varias de las desarticulaciones que todavía están pendientes para incluir toda esa variedad de demandas y apuestas en un discurso plural y no segmentado ni fragmentado entre lo que se es y no está representado en el feminismo o está mal representado.
Me indignó mucho y me dejó con una sensación de tristeza, cólera y angustia que se le hiciera un desaire a una de las integrantes de las feministas autónomas que tomó la palabra al final porque no se le había querido dar antes aunque la había solicitado, según dijo. La encargada del micro y de dirigir la clausura no le entregó el micro, no espero a recibirlo, no se despidió ni dijo las palabras finales, todo concluyó sin concluir, lo cual me pareció muy mal y demuestra mucho de los problemas más profundos, de las relaciones de poder, que hay que resolver entre las feministas.
La marcha que fue el momento culminante del encuentro creo que aportó más a la unión y confraternidad que las dinámicas desdibujadas que se dieron en el encuentro. La posibilidad de tomar las calles, de gritar las consignas, de hacerse visibles produjo sinergias positivas que avanzaron juntas hasta el Palacio de Bellas Artes. Aún concluida la marcha, se seguían oyendo los cánticos de las compañeras, que terminaron con las voces roncas y los pies adoloridos. Sin que las diferencias dejaran de existir, es sobre las acciones en conjunto que me parece se pueden articular mejor las apuestas feministas.
Comentarios y propuestas
Tengo varias críticas a este encuentro. En primer lugar que se estableció bajo algún criterio diferencias de clase (algunas en hotel cinco estrellas y otras en hoteles cero estrellas), lo cual me parece injusto y además en contra de los principios de igualdad 7 . Y a este tipo de favoritismos aludía cuando decía que el encuentro no permitió que feministas comunes y corrientes se sintieran a gusto, cuando se establece una suerte de ránking feminista, en relación con la antigüedad, los vínculos o los lugares de procedencia. Todas las feministas deberían tener la misma legitimidad y el mismo trato, sin negar los aprendizajes forjados, los cuales deben enseñarse y difundirse pero no desde la relación vertical, sino desde la confraternidad y la apertura.
La logística estuvo pésima, especialmente en relación con la comida. Se notó un despliegue increíble de dinero utilizado en accesorios (paraguas, afiches, pines, polos, pastilleros) que me parece pudo estar mejor invertido (ejemplo además de la fuerza consumista capitalista). Asimismo, no sé si a demanda de la transparencia que pidieron las feministas autónomas, se expusieron a grandes rasgos las cuentas del evento, con lo que no se entiende cómo con un presupuesto tan alto (casi un millón de dólares) pudo estar tan mal organizado. También parece una suma exorbitante que quizá pudo implicar una participación mucho más masiva que la que hubo.
No sólo para evitar suspicacias, no sólo por una cuestión de trasparencia y honestidad, sino sobre todo para evitar que los encuentros feministas dejen de ser verdaderos espacios de diálogo y acción política y se conviertan en escenarios de lucro y reforzamiento del sistema capitalista, una mercancía más a ser vendida, creo que así como se recoge lo que se dijo y se hizo, se debe también presentar siempre un informe de ingresos y egresos para conocer las fuentes de financiamiento y las formas en que se invirtió el dinero. Las organizadoras del XI Encuentro dijeron que pasarían a una auditoría y que ésta como los gastos en conjunto serán publicados en la página web del evento. Esperamos que así sea y que se trate de una práctica sincera que pueda ser seguida en futuros eventos. 7 Todas las citas corresponden al documento Comité Impulsor VI Encuentro Feminista. 10 Encuentros feministas latinoamericanos y del caribe. Apuntes para una historia en movimiento. México DF, marzo 2009.
Pero mi crítica más dura sería que en este encuentro se incumplieron todos los acuerdos que durante diez años surgieron como parte de los encuentros feministas, al menos por lo que dice el propio documento distribuido entre los materiales del encuentro sobre los 10 encuentros feministas latinoamericanos y del Caribe. Señalo aquellos relevantes:
-"Establecercriterios claros y precisospara la gestión de los recursos sin comprometer la autonomía feminista ni generar dependencia de la financiación externa35) y que despliegue de dinero demuestra el grado de dependencia económica al que se llegó. Me parece que el dinero de aquellas instituciones y personas que pueden aportar económicamente debe utilizarse para las compañeras que no tienen recursos para asistir, no para quienes sí los tienen, pueden conseguirlos o están en capacidad de financiar su presencia. Sino s, o a aquellas asociadas con organizaciones de larga trayectoria, principalmente en desmedro de las nuevas generaciones, de las mujeres rurales, de otros sectores o de otras posturas políticas al interior del feminismo.
-"Mientras no exista un espacio comunal utópico, los hoteles sede que se seleccionen por lo menos deben escogerse con base a nuestra posición política de resistencia corresponden con este punto, así como el hecho de que en contraposición algunas estuvieran en hoteles sin las necesidades básicas.
"Que se asuma en su agenda el problema estructural del racismo (51) 8- . Esta demanda que viene siendo señalada en distintos encuentros no se ha retomado como base para la discusión. Quizá atendiendo a esta demanda creciente se pudo haber tomado el racismo como un tema medular a debatir, pues además involucra a distintas identidades presentes que no se sienten representadas a cabalidad en la propuesta feminista actual, tal y como se ha desplegado en los encuentros.
- “Que sea un espacio ecologista que respete los recursos naturales, por ejemplo, el reciclaje”(52). El despliegue de plástico, unicel (tecnopor) fue excesivo; no se recicló la basura aún cuando la Ciudad de México tiene un programa de reciclaje ya en funcionamiento.
- “Que implemente discusiones horizontales para que se den espacios de decisión colectiva durante el desarrollo mismo de los encuentros”.Los paneles con algunas figuras destacadas con las que luego no se daba espacio para diálogo invita a una organización más bien vertical. Así como el hecho de que no haya habido plenarias para debatir en conjunto las propuestas, las apuestas y los conflictos surgidos en el encuentro.
-“No solicitar recursos que puedan implicar promoción de partidos, ni de sus del Gobierno de la Ciudad de México, el cual está liderado por Marcelo Ebrard, el PRD, el mismo que ya está anunciándose como futuro candidato presidencial. 8 También se encuentra como una demanda del II Encuentro en Lima (20), del VII Encuentro en Chile (39) y el Encuentro X en Brasil (56).
Yo añadiría un punto que surgió en los grupos de discusión, el de la soberanía alimentaria y recuperando la real convicción de que cada una puede hacer la diferencia y sobre todo mil quinientas mujeres reunidas. Los encuentros no pueden seguir alimentando a las trasnacionales que quitan el agua a comunidades enteras como la Coca Cola, se debe aprovechar la aglomeración de miles de mujeres para dar opción a que indígenas, pequeñas comerciantes, mujeres trabajadoras, den su fuerza de trabajo, brinden sus servicios y productos, especialmente aquellos que se realizan en un entorno de respeto y cuidado del medio ambiente, sin daño a la salud de las mujeres y con una remuneración justa. Siendo México un país tan rico en cuanto a cultura culinaria y saberes alimenticios, es una pena que este punto no se haya aprovechado para difundir ese saber.
Considerando que la organización ha sido el punto más débil de todos los encuentros se pueden establecer acuerdos comunes para que no sea una historia inventada en cada ocasión por las organizadoras en turno, como bien les de a entender, sino algo establecido con criterios de transparencia, igualdad y respeto a las propias necesidades de las feministas, como en la elección de los temas a debatir, como en el uso de los recursos, como en la apuesta de ser consecuentes con lo que perfila el feminismo.
Asimismo, retomo propuestas que han surgido a lo largo de los diez encuentros pasados (y el último) que creo deberían incorporarse porque pueden ayudar a una mayor efectividad de estas conglomeraciones:
- Crear vínculos y planear acciones regionales.
- Promover encuentros nacionales durante los tres años anteriores al próximo encuentro internacional.
- Realizar reuniones locales en el país sede como preparación al encuentro, porque estos deben constituir momentos de confluencia internacional que no deben ser sustitutos de procesos nacionales o para dirimir conflictos internos, sino para profundizar y sintetizar acciones. - Idear mecanismos claros para la toma de decisiones.
- Definir criterios para la recaudación de fondos y para su utilización. - Socializar ampliamente los progresos paulatinos en la organización.
- Disposición de un lugar para el cuidado de los niños y las niñas.
- Crear una red de comunicación de los encuentros y una página web para hospedar información relacionada con todos los encuentros.
A esto añadiría:
- Recuperación de lo lúdico y otras expresiones (canto, baile, corporalidad) como parte de las dinámicas de trabajo e integración.
- Incorporación del tema de cultura en los talleres y en los debates para no abandonar la importancia de la revolución simbólica para el accionar feminista.
Creo que es necesario destacar que estas críticas pretenden aportar para una mejor organización de futuros encuentros, que no se puede satanizar a todas las personas involucradas porque hubieron muchas voluntarias que desinteresadamente aportaron con su tiempo, renunciando a beneficios a favor de otras participantes, así como quienes entregaron su trabajo sin buscar lucro, porque apostaban sinceramente por el encuentro feminista.
Habría que preguntarse, como se planteó entre los pasillos, si la forma actual de organización de los encuentros nos está realmente sirviendo al movimiento feminista o qué cambios y que cuestionamientos habrían que hacerse.
Asimismo, en cuanto a la autonomía económica, la demanda de un encuentro gratuito y libre, la posibilidad de la autogestión implica, desde mi punto de vista, que muchas más manos y cuerpos apuesten por los encuentros feminista y no sólo demanden y exijan, sino que se comprometan con lo que puedan. Creo que la transparencia en el financiamiento y los usos de los recursos también podría propiciar mayor aporte de parte de quienes pueden darlo a favor de que más mujeres puedan incorporarse al movimiento. A su vez, todo el peso económico no debería estar sostenido en el país de recepción, en cada país se pueden organizar eventos, colectas que garanticen la participación de las delegaciones, no es posible sólo exigir y demandar sin adquirir deberes y comprometerse, porque los encuentros feministas como el movimiento feminista somos todas y sin el trabajo y la presencia desaparecerá como tantos otros espacios conseguidos y perdidos a lo largo de la historia.
Finalmente, aunque en menor medida por la forma de organización de este evento en relación con el autónomo que generó mayores vínculos y confraternidad, rescato igualmente las voces, fuerza y convicción de aquellas mujeres que con su ejemplo y su lucha nos inspiran a seguir adelante.
http://www.runa.org.pe/

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